Esta tarde he aprovechado un par de horas de playa para releer Seda de Alessandro Baricco. Es uno de mis libros preferidos y el otro día, en una conversación vía Twitter con Cartier sobre Baricco, me surgieron las ganas de volver a leerlo (hacía 11 años ya de la primera vez). Le recomiendo a todo el mundo que lo lea.
Pero con la relectura surgen siempre detalles que en otros momentos pasan inadvertidos. En el caso de hoy he descubierto en uno de los pasajes de esta historia de amor detalles básicos de economía. Es un capítulo cortito así que lo transcribo:
Baldabiou era el hombre que veinte años atrás había llegado al pueblo, se había encaminado directamente al despacho del alcalde, había entrado allí sin hacerse anunciar, había depositado sobre su mesa una bufanda de seda de color dorado y le había preguntado
-¿Sabéis qué es esto?
-Cosas de mujeres.
-Error. Cosas de hombres:dinero
El alcalde hizo que le echaran a la calle. Él construyó una hilandería junto al río, una cabaña para la cría de gusanos de seda al abrigo del bosque y una pequeña iglesia consagrada a Santa Inés en el cruce con la carretera de Vivier. Contrató a una treintena de trabajadores, hizo llegar desde Italia una misteriosa máquina de madera, llena de ruedas y engranajes, y no dijo nada más durante siete meses. Después volvió a ver al alcalde, depositando sobre su mesa, bien ordenados, treinta mil francos en billetes grandes.
-¿Sabéis qué es esto?
-Dinero.
-Error. Es la prueba de que sois un idiota.
Después los recogió, se lo metió en la bolsa y se dispuso a marcharse.
El alcalde lo detuvo.
-¿Qué demonios tengo que hacer?
-Nada y seréis el alcalde de un publo rico
Cinco años después Lavilledieu tenía siete hilanderías y se había convertido en uno de los principales centros europeos de cría de gusanos y de producción de seda. No todo era propiedad de Baldabiou. Otros notables y terratenientes de la zonale habían seguido en aquella curiosa aventura empresarial. A cada uno de ellos Baldabiou le había revelado, sin más problemas, los secretos del oficio. Eso lo divertía mucho más que ganar dinero a espuertas. Enseñar. Y tener secretos que contar. Así era aquel hombre.
Cuantas cosas importantes en tan poco texto de una preciosa historia de amor y ternura.
- La importancia de que las Administraciones creen el clima adecuado para que se genere actividad pero que sean las empresas las que ejecuten dichas acividades.
- Lo fundamental que resulta para una economía la presencia de emprendedores con buenas ideas innovadoras y la capacidad de llevarlas adelante.
- Una vez conseguido esto se debe fomentar la cooperación empresarial y aparecen las ventajas de la aglomeración de empresas del mismo sector en un territorio determinado generando economías de escala y haciendo de esa actividad económica el factor clave del progreso del lugar.
Mi mujer también dice que hoy ya no se diría, o mejor no se debería decir, cosas de hombres o de mujeres. Es verdad. Y además demuestra que cada un@, leyendo el mismo texto, siempre tiene facilidad para adaptar las interpretaciones a sus intereses.
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