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Esta tarde me ha llegado, vía el perfil de McKinsey en Facebook, un artículo realmente interesante. Han analizado cientos de variables para llegar a este mapa que podéis ver pulsando sobre la imagen de arriba.
Para saber como lo han hecho deberéis leer el artículo completo aquí
Llama poderosamente la atención la gran ventaja que, en este terreno, los Estados Unidos lleva al resto del mundo y lo atrás que aparecen las primeras ciudades europeas.
¡¡¡¡Algo tenemos que hacer en el terreno de la innovación cuanto antes!!!!
Paul Krugman, en su artículo de opinión de hoy en el New York Times, habla de su preocupación sobre las posibles salidas de la UE ante la “tormenta económica global” haciendo un análisis comparativo con los Estados Unidos.
Hace Krugman un recorrido por las políticas fiscales y monetarias
“Europe has fallen short in terms of both fiscal and monetary policy: it’s facing at least as severe a slump as the United States, yet it’s doing far less to combat the downturn.
On the fiscal side, the comparison with the United States is striking. Many economists, myself included, have argued that the Obama administration’s stimulus plan is too small, given the depth of the crisis. But America’s actions dwarf anything the Europeans are doing.
The difference in monetary policy is equally striking. The European Central Bank has been far less proactive than the Federal Reserve; it has been slow to cut interest rates (it actually raised rates last July), and it has shied away from any strong measures to unfreeze credit markets.”
Pero no todo iban a ser debilidades frente al sistema estadounidense. Siempre he defendido que aquellos países con un Estado del Bienestar más potente no están en desventaja ante la crisis por tener un gasto público, y unos niveles impositivos, más elevados. Es más, ante la situación económica actual, el disponer de recursos que dan protección, social y económica, a las personas más afectadas ejerce una labor de contención de los efectos que tiene la crisis sobre ellas y sobre el conjunto de la sociedad.
The only thing working in Europe’s favor is the very thing for which it takes the most criticism — the size and generosity of its welfare states, which are cushioning the impact of the economic slump.
¿Cuál es uno de los principales motivos de la desventaja de la UE frente a Estados Unidos? Pues de nuevo comparto con Krugman su lectura. La falta de liderazgo y de unas instituciones comunes fuertes en la UE hace que las decisiones sean más difíciles de tomar o se tomen con un mayor retardo. Podemos comparar lo que pasa con la Reserva Federal y el Banco Central Europeo. Mientras la FED tiene detrás un apoyo claro del Gobierno de su país, el BCE responde ante 16 países distintos con necesidades muy dispares.
After all, while there isn’t a European government, there is a European Central Bank. But the E.C.B. isn’t like the Fed, which can afford to be adventurous because it’s backed by a unitary national government — a government that has already moved to share the risks of the Fed’s boldness, and will surely cover the Fed’s losses if its efforts to unfreeze financial markets go bad. The E.C.B., which must answer to 16 often-quarreling governments, can’t count on the same level of support.
Por lo tanto, uno de los mayores problemas de la Unión Europea es su debilidad institucional. Los europeos hemos sido muy diligentes a la hora de promover la Unión Monetaria pero seguimos dando largas a la Unión Política que nos permita ejercer el peso específico que Europa debería tener en política internacional y reaccionar más eficazmente ante situaciones como la actual crisis económica u otro tipo de conflictos internacionales.
Europe, in other words, is turning out to be structurally weak in a time of crisis.
Volvemos con la música. Esta vez con una de las bandas míticas que nos acompaña desde los tiempos de estudiantes fuera de España en la primera mitad de los 90, REM. Sin embargo tuve que esperar para verlos en directo al final de las navidades del años 2005 en Madrid. No encuentro ningún vídeo decente de aquel día así que aquí va la mejor versión en directo de “Losing my Religion” que he podido encontrar.
Si algo quedó claro ayer en las elecciones celebradas en Galicia y el País Vasco fue la madurez e inteligencia del electorado y de los partidos que supieron leer las necesidades del mismo. No es tiempo de aventuras y si de atajar los problemas reales con los que se enfrenta la sociedad estos días.
Por un lado Galicia donde, al margen de un grave error estratégico del PsdeG a la hora de definir la agenda electoral, se han castigado, bajo mi punto de vista, las aventuras nacionalistas llevadas a cabo durante la pasada legislatura. Una política lingüística muy alejada de la realidad del pueblo gallego, con la irrupción de las “Galeskolas” o la imposición del uso del gallego en todos los trámites con la Administración son ejemplos de actuaciones que se han desarrollado y que se encuentran muy lejos del interés real de los ciudadanos y ciudadanas de Galicia.
Y por otro lado tenemos el País Vasco, donde el electorado ha dejado bien claro que ya está harto de extremismos y aventuras soberanistas. Y los grandes beneficiados han sido aquellos que han sabido leer estas circunstancias. El principal ganador parece ser el PSE-EE, con Patxi López a la cabeza, que ha logrado un gran avance tanto en votos como en representación parlamentaria y se encuentra en disposición de proponer a su candidato como próximo Lehendakari. Y la principal opción para que esto ocurra pasa, a día de hoy, por el apoyo que le brinda el PP del País Vasco. Un partido que, a pesar de perder votantes y representación, ha obtenido unos resultados que le permiten pasar a jugar un papel importante a la hora de decidir sobre la gobernabilidad de Euskadi durante los próximos 4 años. Tanto el PSE como el PP lo han logrado con un discurso muy cercano a la calle y totalmente alejado de posturas frentistas sin renunciar ninguno de ellos a su ideario básico. Quedan lejos ya, afortunadamente, aquellos tiempos de Nicolas Redondo Terreros y Jaime Mayor Oreja.
Y también debemos hacer referencia al PNV, partido que en las elecciones de ayer consiguió el mayor número de votos, a pesar de perder casi 70.000 respecto a 2005, y de escaños. Para conseguir estos resultados ha renunciado de una manera evidente a las aventuras soberanistas de Ibarretxe y del ala dura del partido centrando la campaña en la gestión económica. No ha pasado así con sus dos compañeros de tripartito (EA y EB) que han sufrido un varapalo importante haciendo inviable la reedición de su aventura.
Y, por último, la izquierda abertzale. Buena noticia para todos y todas que Aralar haya conseguido canalizar los votos de todas aquellas personas afines al independentismo pero que son conscientes de que solo a través de la política y sin el recurso a la violencia merece la pena defender unas ideas. Un buen sintoma que la izquierda radical busque acomodo lejos del amparo de los que ejercen la violencia.
Es decir, el electorado ha apostado por aquellas propuestas centradas en resolver sus problemas económicos y sociales y se ha olvidado de las aventuras nacionalistas. Sobre todo en Euskadi se abre un nuevo periodo con, probablemente, un Lehendakari socialista que deberá trabajar con una inteligencia infinita para llevar a cabo la transformación necesaria en ese territorio.


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